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ACCIONES DE IBERDROLA: DESEMPEÑO 2025 EN ESPAÑA, DRIVERS, HITOS Y RIESGOS, QUÉ MIRAR EN 2026

Perspectiva sobre las acciones de Iberdrola, análisis de mercado en España para 2025, factores clave y proyecciones futuras

Durante 2025, Iberdrola se mantiene como una de las compañías eléctricas más relevantes del IBEX 35 y pieza clave del sector energético en España. A lo largo del año, la empresa ha seguido consolidando su posición de liderazgo en energías renovables, manteniendo sus compromisos sostenibles, ampliando capacidad instalada y reforzando su presencia internacional, especialmente en Europa y América Latina.

Uno de los aspectos clave de 2025 ha sido la adecuada ejecución del plan estratégico 2023-2025, en el que Iberdrola estableció una inversión global superior a los 47.000 millones de euros, de los cuales una parte importante se ha destinado a redes eléctricas y energías limpias en España. Este enfoque ha impulsado el crecimiento orgánico y ha favorecido la estabilidad del negocio durante un entorno de tipos de interés elevados y tensiones geopolíticas.

En el plano bursátil, las acciones de Iberdrola han mostrado un desempeño mixto. Si bien al inicio del año experimentaron ciertas caídas vinculadas a la volatilidad del mercado energético y a los cambios regulatorios, a lo largo de los meses se ha producido una paulatina recuperación sostenida por:

  • Aumento de beneficios: gracias a una adecuada cobertura de precios y al incremento en los ingresos provenientes de actividades internacionales.
  • Refuerzo de las redes eléctricas: mejora del margen operativo en el segmento de distribución y transmisión.
  • Progresivo ajuste de costes: mediante mayor eficiencia operativa y uso de tecnologías digitales.

En cuanto a hitos corporativos, en 2025 se destacan:

  • La finalización de varios parques eólicos marinos en Reino Unido y Alemania.
  • El acuerdo para la adquisición de activos renovables en Estados Unidos (a través de Avangrid).
  • La aprobación de dividendos sostenibles para sus accionistas, manteniendo una política de crecimiento continuo y payout estable.

Con respecto a los riesgos, el incremento de presión regulatoria en Europa, los desafíos relacionados con el coste de financiación y la evolución incierta de los precios energéticos globales continúan siendo amenazas latentes.

Durante 2025, varios factores internos y externos han sido responsables del rendimiento de Iberdrola en los mercados financieros, así como de su posicionamiento competitivo. Estos drivers han facilitado que la empresa mantenga su estabilidad operativa y consolide ingresos pese al entorno macroeconómico complejo.

1. Transición energética y renovables

Iberdrola ha potenciado su presencia renovable tanto en España como en otros mercados clave. Esta tendencia responde al cumplimiento de los objetivos climáticos de la Unión Europea y a los compromisos adquiridos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). En este sentido, las inversiones realizadas en solar fotovoltaica, eólica terrestre y offshore han derivado en un aumento de capacidad instalada.

2. Inversión en redes resilientes

Uno de los grandes pilares del crecimiento en 2025 ha sido la inversión constante en redes inteligentes. Estas infraestructuras modernas permiten gestionar mejor el consumo, reducir pérdidas técnicas y facilitar la integración de renovables. La mayor digitalización ha provocado una caída en costes de operación y mantenimiento.

3. Sólida capacidad financiera

Gracias a su tamaño e historial crediticio, Iberdrola ha logrado financiar buena parte de sus inversiones a tipos relativamente competitivos. Aunque el entorno de tipos de interés ha sido complejo en Europa, la firma ha diversificado sus fuentes de financiación e impulsado emisiones verdes.

4. Diversificación geográfica

La presencia intensiva en países como Brasil, Reino Unido, Estados Unidos o México ha permitido reducir la dependencia de variables financieras y regulatorias exclusivamente españolas. Esta diversificación ha sido esencial para mitigar riesgos y consolidar ingresos estables.

5. Gestión del riesgo regulatorio

Durante 2025, Iberdrola ha demostrado una adecuada capacidad de adaptación al contexto regulatorio. En España, la empresa ha sabido anticipar algunos cambios tarifarios y ajustar su estrategia en concordancia con la CNMC y las políticas europeas.

6. Política de dividendos sostenible

La continuidad de una atractiva política de dividendos (dividend yield superior al 4%) ha sostenido el interés institucional y minorista en las acciones de Iberdrola. El compromiso con el crecimiento estable ha sido clave en un año con presiones inflacionistas.

7. Uso estratégico de la tecnología

La implementación de inteligencia artificial, automatización en mantenimiento preventivo y la adopción de sistemas IoT han permitido eficiencias operativas significativas, mejorando los márgenes y reduciendo externalidades negativas.

El beneficio principal de las acciones es participar en el éxito de grandes empresas, pero el inversor debe estar dispuesto a aceptar el riesgo de mercado: a mayor potencial de ganancia, mayor es la posibilidad de enfrentar periodos de pérdidas temporales o permanentes.

El beneficio principal de las acciones es participar en el éxito de grandes empresas, pero el inversor debe estar dispuesto a aceptar el riesgo de mercado: a mayor potencial de ganancia, mayor es la posibilidad de enfrentar periodos de pérdidas temporales o permanentes.

El análisis hacia 2026 presenta múltiples dimensiones: desde la continuación del crecimiento estructural hasta los factores de riesgo que podrían dificultar el desempeño bursátil o financiero de Iberdrola. La evolución de las acciones dependerá tanto de la respuesta estratégica de la empresa como del contexto económico global.

1. Aceleración o ralentización del ciclo energético

Una variable principal hacia 2026 será cómo evolucionan las políticas energéticas en Europa. La reducción de subvenciones a energías fósiles y un empuje al hidrógeno verde podrían favorecer nuevas formas de inversión para Iberdrola. No obstante, si se ralentiza la transición energética por motivos económicos o sociales, existiría un riesgo de sobrecapacidad o desajuste.

2. Cambios regulatorios europeos

El marco normativo en España y la UE sigue siendo un factor delicado. Posibles reformas en el mercado minorista, nuevas tasas por acceso a red o cambios en licencias de explotación pueden alterar el ingreso futuro. Iberdrola tendrá que demostrar flexibilidad e influencia institucional.

3. Rentabilidad futura en renovables

Aunque el crecimiento renovable ha sido rentable hasta 2025, la competencia creciente en licencias y subastas internacionales podría reducir márgenes en nuevos proyectos. Evaluar bien cada inversión y mantener un retorno sobre el capital exigente será fundamental.

4. Volatilidad en mercados financieros

Con la inflación controlada pero aún presente, el BCE podría mantener tipos relativamente elevados. Esta situación impacta directamente en los títulos de compañías de alta inversión como Iberdrola. La empresa deberá optimizar su estructura de deuda y rebalancear activos si fuera necesario.

5. Disrupciones tecnológicas

En 2026 podría consolidarse el uso de nuevos almacenamientos energéticos, redes descentralizadas y producción doméstica. Todo esto afecta el modelo centralizado tradicional de Iberdrola, obligando a vigilancia constante y adaptación a nuevos formatos energéticos.

6. Expectativas del mercado y dividendo

Los analistas seguirán expectantes ante la capacidad de la empresa para mantener un crecimiento de beneficios sostenible y preservar un pay-out elevado. Cualquier desviación en estos pilares podría desencadenar correcciones en el valor bursátil.

7. Geopolítica y materias primas

El conflicto en Oriente Medio, la volatilidad en los mercados de gas y los potenciales aranceles podrían distorsionar los costes de producción eléctrica. Iberdrola deberá contar con coberturas adecuadas y una gestión efectiva del riesgo externo.

En síntesis

Para 2026, Iberdrola contará con las bases fundamentales para seguir liderando el cambio energético en España y a nivel internacional. Sin embargo, el mercado estará más atento que nunca a su capacidad de ejecución, dividendos, control de costes y adaptación a una política energética en metamorfosis.

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